martes, 28 de noviembre de 2017

Se pasa la vida

Hoy no pude evitar sentirme un poco melancólica. Escuché una canción que trajo a mí, recuerdos maravillosos de mi adolescencia y pensé que es increíble que hayan pasado tantos años. ¿A qué hora se pasa la vida? sin darnos cuenta, sin mirar atrás, sin entender que ese tiempo jamás volverá, porque aunque creamos ser consientes del tema, realmente la añoranza de un tiempo pasado, siempre ronda nuestras mentes.

No con esto quiero decir que me aferro fervientemente en volver al pasado, por el contrario, estos pensamientos hacen que solo piense una cosa: vivir el momento, vivir el ahora, vivir con la intensidad de un niño, aprovechar los minutos, los segundos, los regalos que me ofrece el universo cada día, mi salud, mi cuerpo, mis sentidos... el seguir respirando.

Y amarrado a este sentimiento, necesito dar gracias. Gracias por lo vivido, lo bueno y lo malo, lo maravilloso y lo doloroso, todo absolutamente todo ha tenido más que una intención un resultado, un cambio en mi ser, una enseñanza y muchas veces una recompensa. ¿De qué podría quejarme? ¿Qué tengo que reprochar? Absolutamente nada, toda mi vida ha sido bajo un orden Divino, en un tiempo perfecto, en la justa medida.

Lo que queda es seguir viviendo, gozando de cada etapa, de cada condición, agradeciendo desde ya lo que esté por venir y sintiendo el poder infinito de Dios en cada partícula que existe y que incide en mi existir. ¡Eres sublime mi Creador!

Con amor, 

Alexandra

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