Esta semana mi papi cumple 69 años y mi pregunta frecuente es: ¿a qué hora pasó tanto tiempo? y eso que no le vi nacer... Pero lo que más me preocupa y a veces no me deja dormir, es cuánto tiempo todavía nos queda: tiempo para compartir, tiempo para tenerlo presente, tiempo para abrazarlo, tiempo para decirle lo mucho que lo quiero, tiempo para agradecerle... tiempo.
Esto es simplemente un corto escrito para honrar a este ser que escogí como Padre y que estoy segura, que si pudiese hacerlo, lo volvería a elegir.
Amado Papito: hoy quisiera darte las gracias por los sacrificios que has tenido que hacer en tú vida para ofrecernos una vida mejor, perdiste mucha de tú salud con tantas horas de trabajo y sin dormir, pero sé que siempre lo hiciste sin renegar y con el firme propósito de aprovechar al máximo una oportunidad de trabajar.
Bendigo aquellas cosas en las que me parezco a ti, sobretodo esa capacidad infinita de no guardar rencor y por el contrario olvidar los sucesos de aquellos que quisieron herirte u ofenderte; la persistencia y el amor por lo que haces, porque siempre te has destacado por la pasión que tienes hacia tú labor; y la prudencia manifestada muchas veces en callar y mejor, solo actuar. Aclaro, que en todo esto quisiera poder igualarte o por lo menos acercarme un poquito a lo que eres.
Gracias Papi por contribuir en darme la vida y por haberme aceptado en la tuya, por ofrecerme un amor sin meloserías y con mucha rectitud, por el respeto que has tenido a la hora de tomar mis decisiones y el apoyo que me has brindado cuando esas decisiones no han sido las mejores. Gracias por acompañarme en los momentos lindos de mi vida, en mis logros y mis alegrías.
Por último, gracias a la Divinidad por darme la oportunidad de compartir esta vida con este maravilloso ser. Te amo papito!!
Por último, gracias a la Divinidad por darme la oportunidad de compartir esta vida con este maravilloso ser. Te amo papito!!
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