¿Cuántas veces en nuestras vidas hemos sido incoherentes? A cada segundo, instante o momento mostramos una cosa y hacemos otra... lo que llamarían: ser coherentes en pensamiento, palabra y obra... ¿es una utopía?
Pues nada, me baso en ciertos espejos para lanzar esta disyuntiva, espejos en los cuales no quisiera reflejarme. De verdad que es bastante molesto encontrarse con dobles personalidades, sobretodo cuando se sienten el centro del mundo, no quieren más que reconocimiento y ese tipo de complacencias terrenales... y lo peor es que en su discurso predican otra cosa totalmente diferente. Ésto es lo realmente molesto, cuando se creen tan perfectos, bajados del cielo o que ya casi tienen alas en la espalda y resulta que más cerca del cielo estoy yo y les aseguro que soy bastante terrenal, llena de defectos y errores.
Mi reflexión va a que no quisiera caer en este error, no quisiera pregonar al viento falsas actitudes de vida y no alinear el dicho al hecho. Tampoco quisiera caer en el hábito espantoso de juzgar.
Deseo contar con más sabiduría y comprensión, quisiera poder amar sin límites al prójimo, de verdad! Pero a veces es tan complicado! Por supuesto que no es tarea fácil, no tendría por qué serlo, sin embargo la intención no es suficiente.
De igual forma, espero poder detectar ese tipo de errores en mi vida y que por supuesto pueda cambiarlos en acciones congruentes, responsables y de sana convivencia.
He dicho!
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